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GUÍA PARA ASESORÍAS

El dato no debería empezar de cero en cada programa.

Antes de plantear una integración, identifica el recorrido actual de la información y comprueba qué permiten realmente las herramientas.

1. Dibuja un único recorrido

Elige una gestión y anota dónde se recibe la información, quién la revisa y en qué sistemas termina. Este esquema permite distinguir una duplicación de datos de una revisión necesaria.

2. Define la fuente de referencia

Decide qué aplicación conserva el dato principal y quién puede corregirlo. Sin esa regla, una sincronización puede propagar errores o sobrescribir información correcta.

3. Comprueba las posibilidades del proveedor

Revisa si existe API, exportación o conector, si requiere una licencia adicional y qué limitaciones establece. No presupongas que dos programas pueden conectarse porque ambos estén en la nube.

4. Prepara el comportamiento ante fallos

Una integración debe contemplar interrupciones, duplicados y datos incompletos. Define cómo se detectan, quién los revisa y qué se puede reintentar.

5. Valida con un alcance pequeño

Comienza con un flujo delimitado y datos adecuados para pruebas. Comprueba el resultado antes de ampliar la conexión a más gestiones o usuarios.

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