1. Selecciona un tipo documental concreto
Elige un modelo frecuente y con variantes conocidas. Reúne ejemplos anonimizados y anota qué cambia entre uno y otro. No empieces por el documento más excepcional.
2. Identifica datos y decisiones
Separa los campos que se rellenan de las decisiones que modifican el contenido. Un nombre o una fecha no plantea el mismo problema que elegir una cláusula o valorar una situación.
3. Ordena las plantillas
Identifica la versión de referencia, quién puede modificarla y cómo se aprueban sus cambios. Una biblioteca desactualizada seguirá produciendo problemas aunque se automatice.
4. Prueba también las excepciones
Comprueba datos incompletos, formatos distintos y combinaciones poco habituales. Define cuándo debe detenerse el proceso y pasar a una persona.
5. Define el tratamiento de la información
Antes de utilizar documentos reales, concreta accesos y proveedores. En la conversación inicial describe la necesidad sin enviar información reservada. El diseño del proyecto debe considerar la minimización y el acceso limitado a los datos.
Guía editorial de Verity · 29 de octubre de 2026